Siete tecnologías sostenibles

Cuanta más compleja es una tecnología, más depende de materiales exóticos o fuentes de energía concentrada, y cuanta más infraestructura requiere, menor es la  probabilidad de que pueda ser preservada en una sociedad en crisis.

Más aún, si la tecnología no proporciona los bienes o servicios que puedan serles de utilidad a las  personas durante la era del declive o la edad oscura que viene, pocas son las  posibilidades de que sea conservada en un momento en el que los recursos son demasiado escasos para desviarlos hacia usos improductivos. Son duras restricciones, sin embargo he identificado siete clases de tecnologías que  pueden ser mantenidas con una cantidad de recursos muy limitada, producir bienes o servicios de valor incluso bajo condiciones de una edad oscura y además podrían contribuir enormemente al proceso de reconstrucción durante los próximos cinco siglos aproximadamente:

1. La horticultura orgánica intensiva.

Antes he comentado que cuando los futuros historiadores recuerden el siglo XX, el logro más importante que considerarán de nosotros será la creación de métodos de cultivo de alimentos que mejoran la fertilidad de la tierra en lugar de agotarla y que son sostenibles a escala milenaria. El mejor de los actuales sistemas intensivos de horticultura orgánica no requiere más aporte de recursos que la biomasa disponible localmente, las herramientas de mano y la fuerza muscular, y además produce una gran cantidad de comida a partir de una porción de tierra relativamente pequeña. Entre las tecnologías incluidas en este grupo, aparte de los  principios básicos sobre la mejora del suelo y el cultivo intensivo de plantas y cría de animales, están el compostaje, la conservación y almacenamiento de alimentos y las construcciones que aprovechan la energía solar y prolongan la temporada de crecimiento de las plantas, como los viveros y los invernaderos.

2. Las tecnologías termosolares.

La mayor parte de la atención que se le presta a la energía solar hoy en día se centra en convertir la luz del sol en electricidad, pero en realidad la electricidad no es tan útil en términos de satisfacción de las necesidades humanas básicas. Mucho más útil es el calor: la luz solar se puede usar para obtener calor con muchísima mayor eficiencia que si la convertimos en corriente eléctrica. Calentar el agua y la casa, cocinar, conservar los alimentos y muchas otras actividades valiosas se pueden realizar concentrando los rayos del sol o recogiendo su calor en un espacio aislado. Hacer todas estas cosas con la luz solar en lugar de con madera o alguna otra fuente de combustible tendrá un efecto positivo sobre los estresados y dañados ecosistemas al tiempo que satisfará un gran número de necesidades humanas.

3. La calefacción sostenible mediante leña.

En las zonas templadas de la Tierra, las tecnologías termosolares no bastan por sí solas, por lo que producir combustible de manera sostenible está en lo alto de la lista de las necesidades. La producción de vástagos, un proceso que permite cosechar leña para combustible de un mismo árbol en repetidas ocasiones, y otros métodos de producir biomasa inflamable sin sobrecargar los ecosistemas locales forman parte de esta clase de tecnologías; también las estufas  Rocket  y otros medios de alta eficiencia que convierten la leña en calor.

4. La asistencia sanitaria sostenible.

La asistencia médica que se presta en las naciones industriales del mundo es irremediablemente insostenible, puesto que depende de energías concentradas, del aporte de recursos y de las cadenas de suministro  planetarias. Como la sociedad industrial se desintegra, los métodos actuales de asistencia sanitaria tendrán que ser reemplazados por métodos que requieran mucha menos energía y recursos y que además puedan poner en práctica los miembros familiares y los médicos locales. Tendrá que destinarse mucho trabajo a identificar las  prácticas que pertenecen a este grupo de tecnologías, ya que el asunto entero es un campo minado de reivindicaciones en conflicto tanto por parte de la corriente dominante de la industria médica como de la asistencia médica alternativa; cuanto antes se separe el grano de la paja, mejor.

5. La impresión tipográfica y las tecnologías relacionadas.

Una de las necesidades cruciales en una era de decadencia es la habilidad para reproducir documentos de la era anterior. Debido a que los monasterios de la Alta Edad Media europea no tuvieron ningún otro medio más rápido de copiar que los monjes y sus plumas, mucho de lo que sobrevivió a la caída de Roma se perdió durante los siglos siguientes, ya que los manuscritos se deterioraban más rápido de lo que podían ser copiados. En Asia, por el contrario, la impresión con planchas de madera talladas a mano permitieron producir documentos en masa durante el mismo periodo; esto ayuda a explicar por qué el conocimiento, la ciencia y la tecnología se recuperaron más rápidamente en la China  posterior a la dinastía Tang y en el Japón posterior al periodo Heian que en el Occidente  posromano. Las imprentas de tipos móviles que se elaboraron y se utilizaron en la Edad Media, así como la fabricación de tinta y de papel y la encuadernación son igualmente simples, de modo que estas tecnologías estarán al alcance de los artesanos durante la futura desindustrialización.

6. La radio HF de baja tecnología.

La habilidad para comunicarse a través de largas distancias a una velocidad más rápida de la que un caballo puede recorrer es otro de los logros importantes de los últimos dos siglos, y por ello merece ser mantenida en el futuro. Aunque los avances científicos necesarios para desarrollar la teoría radiofónica requirieron casi trescientos años de estudios físicos intensivos, la tecnología en sí es sencilla, generalmente un emprendedor de la Europa medieval o un alquimista chino podrían haber reunido un radiotransmisor y un receptor junto con las baterías de ácido y metal necesarias para hacerlos funcionar si hubieran sabido cómo. El conocimiento técnico de la comunidad de radioaficionados, que ha comenzado de nuevo a interesarse por los métodos de baja tecnología y bajo consumo después de un largo flirteo con las tecnologías de alta gama, podría convertirse en un trampolín para las tecnologías radiofónicas fabricadas a mano que seguirían funcionando tras el final de la sociedad industrial.

7. Las matemáticas sin necesidad de ordenadores.

Hasta hace poco no se utilizaba un ordenador capaz de devorar los números necesarios para construir un puente, navegar un barco, hacer un balance de pérdidas y ganancias o hacer cualquiera de las otras diez mil operaciones matemáticas básicas o no tan básicas; ese trabajo lo hacían las reglas de cálculo, los nomogramas, las tablas de logaritmos o el arte de la contabilidad por partida doble. En el futuro, después de que el mantenimiento y reemplazo de los ordenadores deje de ser económicamente viable, aquellas mismas tareas aún necesitarán ser realizadas, sin embargo el conocimiento de cómo hacerlo sin un ordenador tiene un alto riesgo de perderse. Si ese conocimiento puede ser devuelto a la circulación y mantenerse accesible mientras la era del ordenador se desinfla, entonces un gran número de tareas necesarias en el futuro posindustrial serán mucho menos complicadas de realizar. (Probablemente sea necesario repetir aquí que las razones por las cuales nuestros descendientes de dentro de unas pocas generaciones no estarán navegando por Internet o usando los ordenadores son económicas, no técnicas. Si se quieren fabricar y mantener ordenadores, se necesita una infraestructura industrial que pueda manufacturar circuitos integrados y otros componentes electrónicos, y eso requiere un conjunto de tecnologías extraordinariamente complejo, extensas cadenas de suministro y una gran cantidad de energía, todo lo cual hay que pagarlo. Es poco probable que alguna sociedad tenga a su disposición ese tipo de riqueza durante los tiempos de oscuridad posindustriales; si alguna la tiene, en un mundo desindustrializado tendrá más sentido dedicar esa riqueza a otras muchas cosas; y en una época en la que el trabajo humano volverá a ser más  barato que la energía mecánica, será más asequible contratar a personas para las tareas administrativas y de contabilidad actualmente llevadas a cabo por ordenadores que encontrar los recursos para sostener la barroca infraestructura industrial necesaria para a su vez producir los ordenadores que realizan dichas tareas).

Fragmento traducido del post "Seven sustainable technologies" de John Michael Greer.

Para leer el texto completo (en inglés), véase “Seven Sustainable Technologies” en el blog The Archdruid Report
(El informe Archidruida): http://thearchdruidreport.blogspot.com.es/2014/01/seven-sustainable-technologies.html

Traductor amateur y autor del  Diccionario crítico del mundo occidental  [en línea].
 
Nota del traductor: véase «xilografía».
Nota del traductor: véanse los «sistemas solares pasivos», entre ellos el «muro Trombe».

Traducido por Hugo González Mora

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Gaia Cultiva Educación Ambental
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