La felicidad no tiene que ver con una casa más grande...

Gabriella y yo estábamos cumpliendo el "Sueño Americano" cuando conocimos el concepto de "Casa Pequeña". Justo en ese tiempo vivíamos en una hermosa y espaciosa casa en un vecindario de ensueño, y sentíamos que habíamos alcanzado la cima del éxito. Nuestros amigos y familiares nos felicitaban y se referían a nuestra casa como "un lugar espectacular para hacer fiestas". Nuestros hijos estaban orgullosos de invitar amigos y había espacio de sobra para las grandes cantidades de juguetes y áreas de entretenimiento.

El problema era, que mientras más tiempo pasábamos en esta inmensa casa, más vacíos nos sentíamos.

Lo que nos hizo reflexionar es que nuestros niveles de estrés cada día eran más altos. Entre más teníamos, más asustados estábamos de que algún día lo pudiéramos perder, por lo tanto, trabajabamos más para tener más dinero. Trabajar por el temor de perderlo todo es agotador. Así que, en resumidas cuentas, teníamos una hermosa casa, con muchas cosas bonitas en ella, y simplemente estábamos muy ocupados como para poder disfrutarlas. Era un ciclo vicioso que nos envolvía y que requería de un cambio drástico para realinear nuestra vida de la manera en que deseábamos vivirla.

A principios de 2011 se nos ocurrió la idea de que nosotros (Gabriella, de 41 años, Andrew, de 38 y Terra de 12) podríamos vender la mitad de nuestras preciadas posesiones, dejar la casa que rentamos, comprar una remolque expandible, dejar nuestro mundo atrás y pasar varios meses viviendo de una manera más simple.

Nuestra motivación era alejarnos de todas las distracciones  y complicaciones que habíamos creado a través de nuestro estilo de vida. La esperanza era que al hacerlo, re-descubriríamos quienes somos y cuál era nuestra verdadera naturaleza cuando no estamos inundado por los medios, la televisión, los teléfonos, emails, boletines, etc...

Lo que descubrimos es que la felicidad no tiene nada que ver con tener una casa grande (el camper mide 14 m2.) y ese mínimo espacio es mucho, mucho más. La mejor forma de vivir una vida inspiradora y satisfactoria cada día es despejarnos a nosotros mismos de todos los objetos y posesiones innecesaria que crean distracciones de lo que realmente somos.

Llevamos 4 meses "sin casa" y viviendo de manera simple. Nunca nos habíamos sentido más relajados, contentos, agradecidos y capaces de disfrutar los ritmos naturales de la vida como lo experimentamos ahora. Nos hemos unido mucho como familia en una forma que pensábamos que era imposible. Hemos aprendido a ser tolerantes y compasivos, al pasar juntos, 24 horas al día en este pequeño espacio. Nos hemos conocido más profundamente cada día  y nos amamos más.

 

No todo ha sido un jardín de rosas. El primer mes estuvo lleno de retos al tratar de aprender a vivir en tan pequeño espacio. Algunas veces fue insoportable. No teníamos, como familia, un lenguaje apropiado para negociar y comunicar estas inconformidades porque en el pasado, siempre habíamos evitado afrontar estos intensos sentimientos al huir a alguna otra parte de la casa. Ahora hemos creado nuevas formas de comunicación y hemos aprendido a diferenciar lo que es realmente importante para cada uno de nosotros y lo que podemos dejar pasar. En algunas ocasiones en ese primer mes, consideramos seriamente abortar el experimento, debido a las tensiones emocionales que se crearon.


Pero a partir de ahi, las cosas fueron mejorando. Nuestro viaje a Baja (California) ha sido mágnifico en muchos aspectos. Vivimos con el ritmo del sol rodeándonos con muchos silencios y escuchándonos. Hay mucho que escuchar en nuestros silencios, y cuando puedes relajarte, toda la sabiduría y orientación que necesitas puede ser escuchada.

Vivir con gastos mínimos nos proporciona un sentimiento de abundancia y bienestar. El darnos cuenta de que realmente necesitamos muy poco para cubrir nuestras necesidades básicas ha domado mis temores acerca de perder nuestras posesiones debido a falta de dinero.

Hemos aprendido lecciones invaluables que aplicaremos en nuestra vida cuando regresemos a los Estados Unidos:

Primero: nos desharemos de la televisión. No veremos televisón nunca más. Desde el punto de vista general, es tóxico para nosotros como individuos y para nuesta comunidad global.

Segundo: reduciremos  nuestros gastos dramáticamente. Es maravilloso el sentimiento de irte a dormir sabiendo que vives dentro de tus posibilidades, y además estás ahorrando recursos.

Tercero: no queremos vivir en una gran casa nuevamente. Cuesta mucho, toma horas limpiarla, crea espacios para huir de la gente en lugar de aprender a enfrentar nuestros problemas y sentimientos conforme surgen en nuestra relación, y requieren muchos recursos para mantenerlas.

Cuarto: Crearemos tiempo para detenernos y escuchar. Es vital recargar las baterías diariamente para mantener el sentido de alegría.

Supongo que tal vez no necesitabamos viajar hasta Baja (California) para aprender estas lecciones, pero si creo que necesitábamos experimentar este proceso por nosotros mismos para sentir que era real.

No cambiaríamos esta experiencia por nada en el mundo. Al vivir con menos de lo que nunca hemos vivido antes, ganamos mucho.

 

CONTINÚA EN PARTE 2: Hogar, ¿dulce hogar?

Por: Gabriella y Andrew Morrison

23
Jul
Rancho Uha
-
San Luis de la Paz, Gto.

23
Jul
Col. El Retoño,CDMéx

23
Jul
Amatlán de Quetzalcóatl, Mor.

23
Jul
Calli Mapu
-
Barrio San Francisco, CDMéx

23
Jul
San Padro Pochutla, Oax.

23
Jul
Nicolás San Juan 616, Col. del Valle
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Col. Del Valle, México DF

25
Jul
Feria de Productores
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Zapopan, Jal.

26
Jul
Centro Ecoturístico del Lago
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San Miguel Regla, Hgo.

26
Jul
SEDE SUR CDMX
-
Magdalena Contreras, CDMéx

26
Jul
Centro Histórico, CDMéx.

26
Jul
Jadineras de Lerdo y Mosqueta
-
Col. Guerrero, CDMéx

28
Jul
Valle de Santiago, Guanajuato

28
Jul
Jalpan de Serra, Qro.

28
Jul
Centro Demostrativo de Permacultura Johñe
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Santiago de Anaya

29
Jul
Huerto Roma Verde
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Col. Roma, CDMéx.