Sin dinero ¿es limitante?

Foto: happythings.tumblr

Supongamos que usted tiene 3 hijos y requiere una casa. Usted gana $10,000 pesos mensuales, por lo que podría destinar un 30% de su ingreso a la adquisición de su vivienda. Con esta cantidad, puede comprar una casa de hasta $240,000.

Con los precios actuales, ésto le alcanza aproximadamente para un pequeñísimo departamento en las afueras de la cuidad, 45 mt2 aproximadamente, de 2 minúsculas recámaras, ni hablar de jardín u otras “comodidades” por lo que usted sería muy afortunado si sus 3 hijos son todos hombres o todas mujeres; de no ser así, tiene un problema: ¿dónde dormirán cuando sean un poco mayores, ya que su hipoteca es a 15 años, y durante ese tiempo, será difícil comprar otra casa?.

 

Finalmente, usted está feliz porque pudo comprar su departamento, lejísimos de su trabajo. Al menos emplea 3 horas para ir y venir, por lo que le queda muy poco tiempo para disfrutar su nueva adquisición. Para cuando termine de pagarla, valdrá muy poco, usted habrá empleado los 15 años más productivos de su vida, trabajando para pagar su casa. No suena muy alentador ¿verdad? ¿Y por qué no puede tener usted una casa adecuada a su familia, sin hipotecar su vida para lograrlo? Porque el medio para obtener su casa es el dinero.

Veámos nuevamente esta historia desde otro punto de vista:

Supongamos que usted tiene 3 hijos y requiere una casa. Usted está capacitado para realizar algunos trabajos, ya sean físicos o intelectuales. Busca en internet y encuentra a alguien que, digamos, posee algún terreno pero require ayuda para trabajarlo. Se ponen de acuerdo y la otra persona le permite construir una casa adecuada a sus necesidades, digamos, 150 mt2. a cambio de ayuda para trabajar la tierra, campo en el que usted puede ser muy útil, ya que estudió agronomía. Para construir dicha casa, usted se pone de acuerdo con un arquitecto muy versado en la construcción con tecnologías apropiadas, y organizan un taller para 20 personas, donde dichas personas aprenderán técnicas de autoconstrucción y usted obtendrá una casa adecuada a su familia. El arquitecto también necesita materia prima para contruir algunas otras casas que hará para otras personas interesadas, las que le proveerán de algunos productos y servicios que el arquitecto requiere. Como parte del trabajo que usted realiza en la tierra original, se obtiene gran cantidad de paja como desecho de sus cultivos, por lo que el arquitecto puede tener materia prima gratuita para sus obras de construcción.

Finalmente, usted obtiene una casa, un trabajo cercano a su casa y no empeña su vida para hacerlo.

El ejemplo es simplista, pero no imposible. Tal vez se piense esto porque se require personas honestas y dispuestas a intercambiar habilidades y trabajo por algunas otros productos y servicios que requieren. Bueno, esto significaría que este sistema tendría una tendencia natural a sacar lo mejor de nosotros para obtener lo que necesitamos. Implicaría cooperación, voluntad de trabajo y muchas otras características de convivencia. ¿Y qué tiene de malo esto? ¿No es mejor tener una veradera bolsa de valores humanos en lugar de la actual, donde el único valor es el dinero? El sistema actual nos lleva a cambiar casi todo en nuestra vida por poseer más dinero, lo que genera una tendencia natural a sacar lo peor que cada persona puede ser, porque todo ser humano tiene la capacidad de ser mejor o ser peor.

Uno siempre tiende a pensar que si tuviera mucho dinero, podría hacer muchas cosas en su vida, viajar, comprar casas, carros, etc. Mil y una ideas se nos ocurren con el dinero, pero yo pienso que el dinero, en lugar de ser algo que nos abre las puertas, en realidad es una limitante. Esto es, si yo me baso en dinero, sólo puedo obtener satisfactores a cambio del mismo, y si no lo tengo, no puedo obtenerlos. No importa si yo tengo habilidades, conocimientos, experiencia. Lo vemos reflejado día con día cuando personas de más de 40 o 45 años tiene dificultad para obtener un trabajo digno, cuando campesinos con experiencia ancestral en sus cultivos no pueden sobrevivir, porque intercambian muchos meses de trabajo duro por un poco de dinero. Entonces nos enfocamos a una cultura que es un sistema de desperdicio.

Por ejemplo, los padres dedican mucho tiempo a enseñar a sus hijos los supuestos valores humanos como son: equidad, honestidad, igualdad, respeto. Pero resulta que en la vida real, estos valores tiene muy poca aplicación. Si uno vive de acuerdo a dichos valores, es poco probable que pueda sobresalir y tener éxito en esta sociedad; es una pérdida de tiempo preparar a los niños en habilidades que no solamente no les ayudarán en el mundo al que se enfrentarán, sino que de hecho, les significarán una traba y un conflicto.

Y no hay que ser un genio para comprobarlo: cualquiera, en cualquier calle de la Ciudad de México puede ver el gran “respeto” que tiene la gente hacia la señora que vende gorditas en la banqueta. En cambio, ¿cuál es la actitud hacia el señor que llega en el carro último modelo al restaurante de lujo?: reverencias y gran atención. El supuesto valor de igualdad simplemente no existe. El único valor importante aquí es el dinero. La señora probablemente nunca tendrá la oportunidad de una vida satisfactoria.

Cambiar nuestra perspectiva de como obtener la vida que deseamos sin dinero implica un gran cambio de mentalidad respecto a lo que realmente necesitamos, y a como y cuando lo necesitamos. En una sociedad sin dinero, el desperdicio de todo tipo se minimiza o es inexistente. Los recursos se maximizan de manera que todos los participantes tengan la oportunidad de tener una vida digna, no esclavizada.

Actualmente se cuenta con la tecnología y recursos para hacer algo como esto: Tenemos internet para comunicar estas ideas a cualquier otra person en el mundo, la tecnología actual nos permite construir de manera sustentable, tenemos los conocimientos para resolver casi cualquier problema que se nos plantee. Entonces, el cambio que se requiere no está en los recursos físicos sino en la mentalidad de cada uno de nosotros.

Hoy en día hay personas que están dispuestas a probar estas teorías. Si esto se masificara, la economía basada en el dinero empezaría a sufrir un gran cambio. El cambio implica que los seres humanos estamos evolucionando hacia una sociedad más integrada, donde cualquiera pueda tener oportunidad de hacer lo que más le interesa, y esto traería como consecuencia otro cambio importante: la forma en que vemos el trabajo.

Pasaría de ser una actividad que uno TIENE que realizar para ganar dinero para vivir a algo que uno QUIERE hacer porque le interesa mucho, sin importar el pago en dinero que se pueda recibir.

Parece utópico pero en realidad no lo es. Tenemos todo para realizarlo hoy en día. Sólo se necesita que la idea se implante en la mente de las personas y empiece a germinar en desarrollos reales.

Fuente: Jeinny Solís / Es fácil ser Verde

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