Si hambre es ley, justicia es rebeldía

Se puede decir o entender que una tecnología es de dominio social, cuando para generarla han participado directamente los campesinos con su sabor, saber y creatividad colectiva, a partir de sus propias necesidades y problemas reales. Por lo tanto, su disponibilidad se constituye en lo mínimo, en un acto de disfrute solidario entre los que han participado en el ejercicio de su creación o invento.

La ley aplastante del mercado globalizado, es hacerle la vida imposible a toda comunidad campesina que trabaje con simplicidad y creatividad colectiva cualquier tecnología que fácilmente sea decodificada o descifrada, para su apropiación y divulgación en el medio rural, pues la misma, en la lógica del capitalismo agrario, es fundamentalmente peligrosa por las siguientes razones:

Porque tanto los medios de producción como la propiedad de la tecnología son de control social.

Porque no se puede convertir en código de barras o una patente de manipulación social para engordar el capital agroindustrial.

Porque dentro de aquello que el capitalismo, mal llama las leyes del mercado, no genera dependencia y sed de consumismo.

Porque no demanda ni depende ninguna asistencia tecnológica especializada o compleja, todo el trabajo se hace desde la lógica de la simpleza y el sentido común.

Porque los recursos para su desarrollo son socialmente locales y obedece los ritmos culturales de cada comunidad.

Porque al fomentar todas las posibilidades del intercambio social, como el trueque productivo, la investigación colectiva, el éxito de los resultados y la transmisión de los logros, se vuelven nómadas, o sea, trascienden fronteras sin ningún control económico, velocidad, tiempo y espacio social.

Porque se convierte en un motor generador que impulsa y estimula constantemente la generación de nuevos inventos y actos creativos; donde la intensidad de la oferta de servicios tecnológicos tiene sus límites de acuerdo a los impactos sociales que se puedan generar.

Por que se convierte en sistemas abiertos de comunicación y de intercambio colectivo, fortaleciendo las capacidades creativas de la gente local para resolver sus propias dificultades tanto individuales como colectivas, principalmente a partir de sus propios recursos y desarrollo local.

Porque la mejor manera de resolver cualquier situación llena de obstáculos, aparentemente sin ninguna solución desde el abordaje individual, se logra solucionar con la cooperación grupal; donde lo colectivo tiene combustible y fuerza propia para encontrar las salidas más rápidas y sensatas a cualquier problemática en el medio rural o urbano.

Porque reconstruye el tejido de una memoria colectiva que se hace indestructible de generación en generación; manteniendo viva las expectativas que se generan, a partir de la posibilidad de soñar y participar en la construcción de un mundo nuevo, con tecnologías a disposición de la protección de la sociedad y la vida por encima de cualquier interés y manipulación económica.

Porque lo que no tiene control o manipulación, se vuelve revolucionario y constantemente transformador de cualquier situación negativa que no permita el avance de la libertad social, para construir un estado ideal del ser, para que el mismo se disfrute con dignidad y felicidad.

Finalmente, el milagro de la vida, independientemente de cualquier racionalidad, espacio y tiempo donde sea posible; consiste en el ejercicio de la cooperación, la endosimbiosis, la armonía, la donación y en el entendimiento natural de lo que el otro hace; pues hay que asumir la responsabilidad de respetar el papel integrador e interdependiente de todos, en la construcción del caldo vivo y colectivo que es la vida; de lo contrario, la ciega razón del egocentrismo sin límites del actual modelo capitalista industrial y de consumo que se impone, en un espacio limitado como es la tierra, continuara por el camino de la destrucción; acortándole sin exclusión, a todas las generaciones humanas, lo que podría ser el disfrute infinito de un mundo naturalmente animado, bello y lleno de felicidad comunal.

“No existe actitud más revolucionaria que un consumidor que deja de comprar un refresco y una hamburguesa; o un campesino que no dependa de un cajero en el mercado para comprar un costal de materia orgánica para producir sus alimentos con excelente calidad”.

“Si hambre es ley, justicia es rebeldía”

Por: Jairo Restrepo

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Gaia Cultiva Educación Ambental
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Col. El Retoño,CDMéx

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Aula Magna AAM, Escuela Nacional de Estudios Superiores, UNAM Campus Morelia
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Morelia, Michoacán

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Tapalehui
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Suelo Feliz
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Atotonilco El Alto, Jal.,

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Centro de Educación Ambiental y Desarrollo Comunitario La Macadamia
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Uruapan, Mich.

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Rancho Totoapita
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Huasca de Ocampo, Hgo

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Huerto Tlatelolco
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Tlatelolco, CDMéx

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Vía Orgánica
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San Miguel de Allende, Guanajuato

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Casa Groen
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León, Gto.