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Economías colaborativas, la tierra prometida del emprendedor.

La llegada a Costa Rica de la empresa UBER, el pasado 21 de Agosto, ha detonado un encendido debate alrededor de la legalidad de su actividad y de las implicaciones que derivan de su modelo empresarial. Se presenta como un jugador nuevo que entra a cambiar las reglas del juego en un sector tradicionalmente regulado y protegido, y con un esquema de negocio muy distinto, el de las economías colaborativas.

Aunque existen muchas definiciones, las economías colaborativas son plataformas, comúnmente habilitadas por las nuevas tecnologías digitales, donde se conectan personas con la necesidad de un producto o servicio (la demanda), con aquellas que están dispuestas a suplir esa necesidad y disponen de los recursos para hacerlo (la oferta).

Las transacciones se dan entre las partes de manera directa y, en teoría, no existe una entidad que concentre, regule o intervenga en el intercambio; es decir, funcionan como “mercados abiertos”.

¿La era del emprendedor?

Las economías compartidas, o de colaboración, son una realidad que ha impactado la mayor parte del mundo moderno. Independientemente del sector al que se enfoquen, tienden a crecer muy rápidamente y comparten una característica especial, que es poseer la capacidad de crear disrupción en industrias maduras que tradicionalmente contaban con barreras de entrada muy altas.

Lo anterior ha generado muchísimo interés en las comunidades y círculos de emprendedurismo e innovación. Inspirados en los casos de éxito y en las oportunidades que los modelos de colaboración y las tecnologías digitales ofrecen, muchos emprendedores están invirtiendo gran cantidad de tiempo, esfuerzo y recursos en el desarrollo de ideas que se alinean con estos nuevos modelos.

Las oportunidades son muchas y las necesidades de los mercados actuales siguen evolucionando y abriendo espacios para nuevas soluciones. Pese a esto, los emprendedores que se propongan desarrollar ideas en las economías compartidas deben tener claro que, cuando analizamos los casos de éxito, como los que se han mencionado, únicamente vemos el producto terminado y la interface al usuario final.

Dicho esto, existen muchas consideraciones implícitas e inherentes a las economías colaborativas que deben considerarse para minimizar riesgos y evitar sorpresas.

El conflicto del huevo o la gallina: Construir la plataforma sobre la que se llevarían a cabo los intercambios o transacciones no es suficiente. En las economías colaborativas la percepción de valor es recíproca entre la oferta y la demanda.

Los compradores verán valor en la plataforma solo si existen muchos vendedores en ella. A su vez, los vendedores verán un incentivo de pertenecer al mercado si este les ofrece acceso a muchos compradores.

Esto se traduce en que los emprendedores deben considerar y planear un período de carga de la oferta y la demanda. Muchas veces esta etapa implicará esfuerzos de mercadeo duplicados (uno para atraer a la oferta y otro para la demanda) que deben ejecutarse de manera sincronizada.

El control de la calidad y el costo de la responsabilidad: Uno de los atractivos de los modelos colaborativos es que las transacciones teóricamente se dan de forma libre entre las partes, sin mucha intervención por parte del administrador de la plataforma.

Sin embargo, esta dinámica representa uno de los mayores riesgos en estos modelos. Al no tener control sobre el intercambio, no se puede garantizar la calidad del servicio o producto y, más aún, no se puede proteger a las partes de sufrir algún daño durante la transacción.

Si algo sale mal, además del costo en reputación, la responsabilidad que podría recaer sobre el administrador de la plataforma podría derivar en indemnizaciones muy altas o gastos ocultos como seguros y garantías.

La regulación: Para industrias que en su modelo más tradicional son sujetas de alguna regulación, los emprendedores deben conocer muy bien el marco regulatorio del sector y anticipar cualquier obstáculo que pueda presentarse durante las fases de implementación.

UBER es un buen ejemplo de esto. Antes de su controversial introducción en Costa Rica, la empresa ya se ha visto en pugnas complejas que han resultado, incluso, en la prohibición del uso y prestación del servicio en países como Francia, España y Alemania.

La logística: Aunque en su interface de usuario, las empresas con modelos de colaboración se caracterizan por su simplicidad y enfoque en el servicio, típicamente todas conllevan algún nivel de actividades de logística que corren atrás, invisibles para el usuario.

Así pues, muchas de las aplicaciones de economías colaborativas implican que el gestor de la plataforma realice tareas relacionadas con servicio al cliente, distribución, supervisión, atracción y depurado de la oferta, entre otras. Todas estas tareas “ocultas” conllevan un costo que debe considerarse en las ecuaciones de ingresos y rentabilidad.

La expansión y el crecimiento: La gran apuesta de los negocios sobre economías colaborativas es que una vez “cargado” el sistema con suficiente demanda y suficiente oferta, la dinámica entre ambas alcanzará la masa crítica y generará un crecimiento orgánico con un costo muy marginal.

No obstante, este proceso expansivo casi nunca sucede automáticamente y, particularmente al inicio, requiere de inversiones dirigidas para garantizar el crecimiento.

A las puertas del nuevo mundo comercial

Los esfuerzos de mercadeo, penetración a nuevos mercados y atracción de nuevos usuarios, podrían ser considerables, principalmente en un entorno donde hay cada vez más competencia por capturar audiencia y construir redes.

Sin duda alguna, las economías colaborativas seguirán trayendo numerosas oportunidades y es muy probable que en los próximos años veamos la aparición de nuevas aplicaciones en distintos sectores, incluyendo los más consolidados y difíciles de penetrar.

Los nuevos modelos de negocio se plantean realmente como mecanismos disruptivos que aceleran la creación de nuevas hipótesis, en su mayoría basadas en la creatividad y en la tecnología. Si a estos nuevos planteamientos, se les reviste de buenas prácticas de negocios y un buen plan de implementación, las probabilidades de éxito pueden ser muy altas.

Por: José Coto / Estrategia y negocios

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